No hace falta un jardín grande para tener un espacio verde que dé gusto mirar. Con tres o cuatro macetas bien elegidas y un poco de planificación, un balcón o una entrada cambian por completo.
Empezá por la base: una planta de porte más grande o trepadora, como una buganvilla, le da estructura y color al espacio durante gran parte del año. Sumale plantas más bajas y floridas, como gazanias o clavelinas, para tener flor casi todo el tiempo con poco mantenimiento.
Las aromáticas como la lavanda cumplen doble función: decoran y alejan mosquitos, además de perfumar el ambiente cuando las rozás al pasar. Combinalas en macetas de distintas alturas para generar volumen, y no todas del mismo tamaño: el contraste es lo que le da personalidad al conjunto.
Por último, pensá el riego real que vas a poder sostener. Es mejor un rincón verde con tres plantas bien cuidadas que uno con diez que pasan sed. Si tenés dudas sobre qué combinar, pasá por el local o escribinos — te ayudamos a armar el combo ideal para tu espacio.